2 de febrero de 2012

Cuéntame: capítulo final

INTERIOR. CASA DE LOS ALCÁNTARA. DÍA 

La familia reunida en torno a la mesa. ANTONIO les mira con gesto grave. 

ANTONIO 
Familia, tengo que daros una noticia. 

ABUELA
(Afectada) Ay. 

MERCHE 
¿Pero qué pasa, Antonio? 

ANTONIO 
Merche, me cago en la leche, déjame hablar, mujer. 

TONI 
Venga, papá, ¿qué pasa? 

ANTONIO 
Es que… Veréis, Mariano Rajoy ha cedido a las presiones de las cadenas privadas. Y, claro, no quiere que estemos aquí, en la televisión pública llevándonos el veintipico por ciento de share cada jueves. 

ABUELA 
(Afectada) Ay. 

ANTONIO 
Dice que somos muy caros. 

MERCHE 
No me digas que… 

ANTONIO 
Sí, Merche. Nos vamos a tener que mudar a una cadena privada. 

TONI 
¡Pero papá…! Eso es entrar en el juego de los fachas. 

ANTONIO 
Ya lo sé, Toni, ya lo sé, pero… ¿Qué le vamos a hacer, hijo? Nos han congelado la producción. 

ABUELA 
(Afectada) Ay. 

MERCHE 
Antonio, pero yo no sé si soy capaz de irme a… ¿Adónde, a Telecinco? 

ANTONIO 
No lo sé, Merche, no lo sé. La gente de la productora está negociando. Pero es mejor que vayamos haciendo las maletas. 

MERCHE 
Pero Telecinco, con toda esa basura… ¡Nosotros somos una producción de calidad! 

ANTONIO 
¿Y qué quieres que le haga, Merche, coño? ¡Nos han echado! 

TONI 
¡Pero, papá, ésta es nuestra casa! 

ANTONIO 
Ya no, hijo. Ya no… 

ABUELA 
(Afectada) Ay. 

La familia queda en silencio. Funde a negro. Títulos de crédito.

1 de febrero de 2012

Educación Cívica y Constitucional

Este blog ha tenido acceso a algunos de los textos que constituirán el manual de “Educación Cívica y Constitucional”, la asignatura que sustituirá a “Educación para la Ciudadanía”:


1. Los maricas son personas, salvo quizá los muy, muy maricas, en cuyo caso habría que determinarlo caso por caso. 

2. La Guerra Civil fue una lucha fraticida terrible que, afortunadamente, ganaron nuestros abuelos. 

3. Hay que respetar nuestro planeta. Es fundamental, por tanto, que los obreros no tiren las colillas al suelo cuando construyan casas en la playa. 

4. El capitalismo es una variante de la democracia que nos permite vivir en un constante progreso gracias fundamentalmente al desinteresado esfuerzo de  chinos y africanos. 

5. Abortar es una opción para la mujer, pero no puede ser un hobbie, por lo que su práctica pasará a estar escrupulosamente regulada por la Autoridad. 

6. La libertad religiosa es un derecho constitucional. No es tarea nuestra prejuzgar a nadie por su credo, ya darán explicaciones cuando tengan a Jesucristo delante. 

7. Hay dos ideologías fundamentales, la izquierda y la correcta. 

8. Todas las razas son iguales, por lo que debemos comprarles ocasionalmente un DVD o una cerveza de esas que venden por la calle. 

9. La libertad de expresión es una herramienta fundamental en democracia. Tan importante es la libertad de expresión que será escrupulosamente vigilada por la Autoridad para que no le pase nada. 

10. España es una gran nación conformada por una serie de sensibilidades diferenciadas, la mayoría erróneas.

27 de enero de 2012

iWork


A Amaiur le correspondía grupo


25 de enero de 2012

La distopía de los idiotas

Uno de los subgéneros más reconocidos de la ciencia ficción es la distopía. En la mayor parte de obras de este tipo aparece una entidad, a veces supranacional, que nos subyuga a todos. George Orwell lo llamó Gran Hermano antes de que Endemol jodiera las cabezas de medio mundo con el formato del mismo título. 

En plena globalización, los agoreros tienden a pensar que el Gran Hermano es o está a punto de ser una corporación. Algunos señalan a Google, otros a Apple o a Monsanto. Sin embargo, hay una variante de la distopía inexplorada por la ciencia ficción. ¿Y si el Gran Hermano no es una multinacional ni un gran gobierno imperial? ¿Y si resulta ser la suma global de un montón de idiotas? 

Imagina que, por aquello de la globalización, la inmediatez y la no verificación de la información, por el abrumador índice de ruido que nos rodea, los idiotas empiezan a ponerse de acuerdo como quien no quiere la cosa. 

Imagina que, de puro escepticismo mal enfocado, de puro desconocimiento y falta de formación básica, los idiotas acaban provocando un inesperado giro en nuestra civilización… sin querer. 

Supón, qué se yo, que surge un movimiento antivacunación. Ya sé que es una locura y que nadie es tan rematadamente imbécil, pero sígueme el juego e imagínalo. Sé que es difícil sostener una posición tan estúpida, pero, no sé, supón que es su manera de quejarse contra los desmanes de las farmacéuticas. O, mejor aún, supón que sospechan que las vacunas solo sirven para propagar enfermedades. Que es una especie de malvado plan de la industria farmacéutica para crear enfermos y así vender más ibuprofeno o lo que sea. 

Mucha gente dejaría de vacunar a sus hijos y, claro, al principio no habría ninguna consecuencia. Y no la habría, obviamente, porque se mantendrían los niveles de inmunidad de grupo (es decir, que estaría vacunado un porcentaje suficiente de la población). Pero entonces los idiotas empiezan a difundir sus ideas por internet de forma que, con el tiempo, se les van sumando nuevos idiotas. Y algunos medios de comunicación, capitaneados también por idiotas, empiezan a darles voz. 

Ese movimiento antivacunación empieza a extenderse hasta que, un día, se rompe la inmunidad de grupo en una comunidad. Y, de pronto, empiezan a volver enfermedades ya eliminadas, y algunas enfermedades con las que ahora convivimos normalmente vuelven a ser mortales. 

Y esas enfermedades empiezan a difundirse por otras comunidades que han roto su inmunidad de grupo provocando pandemias de gripe, de viruela, de sarampión… 

¿Te lo imaginas? ¡Una distopía causada por idiotas!

Na, supongo tienes razón. 

Eso no puede pasar.

24 de enero de 2012

Gora ETA

Ayer, en pleno juicio, tres etarras dijeron "Gora ETA".

Si lo piensas, eso no es una noticia. La noticia sería que lo dijera el juez. Pero el hecho es que la mayor parte de los diarios españoles decidieron que aquello sí era una noticia (razonamiento, por otra parte, bastante coherente ya que siempre es noticia). 

Así lo reflejó El País:


Así ABC:

Y así la web de EiTB, la radiotelevisión pública vasca:


Algunos medios, conscientes de que aquel titular no generaría muchos clics, decidieron aderezar la noticia con un siempre enriquecedor video de los etarras tirando de libro de estilo (sonrisita a cámara + "no reconozco la autoridad de este tribunal" + Gora ETA).

El asunto caló entre los twitteros, quizá un poco hartos ya de tanto insultar a Mourinho, y decidieron insultar a los etarras. Algunos, de espíritu más relajado y dicharachero, optaron por hacer chistes con el asunto. Muchos de esos tweets contenían la expresión "Gora ETA", lo que provocó que llegase a trending topic, el estatus de fama más efímero e idiota hasta ahora concebido por el ser humano.

Unas horas después, quien quiera que actualice la cuenta de Twitter de la Policía Nacional tuvo una suerte de epifanía que le llevó a escribir esto: 

 

Fíjense en la sagacidad del autor del tweet que no solo evita repetir el terrible eslogan, sino que echa mano de las mayúsculas para dotar de mayor énfasis a su mensaje. Incluso llega a apreciar, con extremo tino, que las máquinas, por el momento, no tienen conciencia ni, por tanto, capacidad para distinguir lo ético de lo no ético. Y escribir "Gora ETA", al parecer, no es ético.

Ya que la policía ha tenido a bien brindarnos este consejo literalmente mayúsculo, se me ocurre que podría ampliar su campo de acción y obsequiarnos con otros como NO ESCRIBAS PUTA, NO ESCRIBAS PORRO, NO ESCRIBAS MARIHUANA o NO ESCRIBAS, qué sé yo, ANARQUÍA. 

O podrían sencillamente escribir NO ESCRIBAS.

19 de enero de 2012

El mal del cerebro, parte 1

Mi colega Antonio Martínez Ron ha escrito y dirigido un bonito documental sobre el cerebro para lainformacion.com. Hoy se ha estrenado la (impactante) primera parte.

Te dejo aquí el video, pero merece la pena echar un ojo a la preciosa página que se han currado.

18 de enero de 2012

SOPA de brujas

Entre 1692 y 1693, más de 150 personas fueron encarceladas en la aldea de Salem, actual Massachusetts, acusadas de brujería. Nadie pudo probar nada, lo cual no impidió que 19 de los detenidos fueran ahorcados. Arthur Miller dio fama mundial al suceso con su obra Las brujas de Salem, donde establecía un paralelismo crítico con la campaña anticomunista de los años 50.

A principios de aquella década, el senador republicano McCarthy había empezado a sospechar que la industria cultural de su país estaba infectada de simpatizantes y espías comunistas. Del mismo modo que los vecinos de Salem veían brujas en las esquinas, él veía trazos comunistas en los textos de Broadway y, sobre todo, en ciertas películas del pérfido Hollywood. 

Dejando de lado la presunción de inocencia y varios derechos constitucionales más, McCarthy redactó una lista negra engrosada principalmente por cineastas, guionistas y escritores (como el propio Arthur Miller). Se montó su propio juicio de Salem y fomentó una paranoia social que duraría seis años. Durante aquel periodo, muchos artistas y creadores perdieron su trabajo, ya que contratar a un nombre de la lista negra era interpretado como un guiño al comunismo. 

Sesenta años después, las brujas amenazan con regresar. 

En octubre de 2011, un congresista republicano llamado Lamar S. Smith presentaba ante la cámara de representantes un proyecto de ley llamado SOPA, Stop Online Piracy Act. Ahora la batalla ya no se libra en los escenarios ni en las pantallas de cine, sino en los ordenadores. Y el enemigo ya no es el demonio ni el comunismo, sino quien amenaza una de las más robustas industrias de Estados Unidos: la del copyright. 

Si SOPA sale adelante, los propietarios de los derechos podrán secuestrar webs (de cualquier país), borrar su presencia en los buscadores y congelar sus ingresos publicitarios y sus fondos. Después de que eso ocurra, con la presunción de inocencia ya acribillada en la tarima, el titular de la web tendrá la oportunidad de comparecer ante el tribunal de Salem y contar su versión de los hechos. Un proceso idéntico al que las autoridades estadounidenses siguieron para silenciar Wikileaks. 

Las listas negras, en Salem y también en los 50, no buscaban tanto castigar la falta como estigmatizarla, aislar a sus simpatizantes, señalarlos ante la comunidad poniendo de manifiesto que su actitud amenazaba el normal y recto modo de vida. Del mismo modo, la ley SOPA busca condenar al ostracismo al enemigo del sistema, hasta el punto de que quien enlace una página de la lista negra se convertiría en colaborador de la misma y, por tanto, estaría cometiendo un delito. 

Si, desde Twitter o Facebook, enlazas a una página con contenido protegido, cometes un delito. Si gestionas un blog y un comentario enlaza una página con comentario protegido, cometes un delito. Y si tú cometes un delito, quien te enlace lo comete a su vez. ¿Resultado? Miedo y paranoia en la era de la interconexión global. 

Pero la más grave consecuencia de la aplicación de SOPA es que aquellas redes que permiten la navegación anónima pasarían a estar vigiladas. Esto, además de aniquilar el derecho a la intimidad, inhabilitaría cualquier posible disidencia en los países donde Internet está bajo control gubernamental como, por ejemplo, (ponga aquí su dictadura predilecta). 

Si la ley SOPA sale adelante, Internet, el medio, pasaría a estar vigilado y controlado por grandes corporaciones como Microsoft, Apple, Adobe, las discográficas y las majors de Hollywood. La internet abierta, libre y un tanto caótica que conocemos daría paso a una ciertamente mucho más estricta y ordenada. 

Sin anonimato. 

Sin brujas ni disidentes. 

Solo miedo y paranoia.