28 de julio de 2010

Adéu a los toros y olé

La prohibición de los toros es una venganza por el
éxito de la Selección Española.
Jaime Mayor Oreja (fuente), autor asimismo de:
¿Por qué voy a tener que condenar yo el
franquismo si hubo muchas familias que lo
vivieron con naturalidad y normalidad? (Fuente)

España se rompe. Otra vez. 

Dicen Rajoy y Aguirre que los catalufos no quieren ser españoles y, por tanto, se han vuelto ecologistas los muy cabrones. Porque matar toros, ya se sabe, es muy español. ¡Qué coño, es la esencia misma de España! Y Alfonso Alonso, presidente del PP vasco, se lanza un órdago y afirma que en Euskadi las corridas permanecerán en la legalidad porque -ojo- "los toros los inventaron los vascos". 

La prensa internacional se hace un eco más bien desconcertado: España, la próxima Grecia, gana todo en deportes y pierde los cuernos por el camino. Pero no toda España, aclaran, sólo Catalonia, la más cool de las spanish regions, la del Barça, Woody Allen y las Erasmus. 

¡Los toros los criamos nosotros y nos los follamos cuando queremos!, clama la masa profiesta nacional. El macho contra el bicho, lentejuelas y testosterona son parte de la idiosincrasia del país más rico de África. ¿Acaso no es cruel comerse un filete?, gritan entre lágrimas los patriotas de vieja escuela. ¿Acaso no hay un poso de barbarie en una tostadita con paté? ¿Acaso no dijo Jesucristo: "id y haced lo que os salga de la punta del nabo con los bichos y que no se os pase cobrar entrada"? ¿Acaso no llevamos matando toros desde que el primer sol se alzó, glorioso, sobre el Vasto Imperio Español? 

Olvídate de la sangre en la arena, piensa en la tradición. Ésa es la palabra de moda en España desde los Reyes Católicos. Por tradición rezamos, por tradición guardamos luto, vamos y venimos de Santiago, pedimos suerte a la Virgen y perdón a Jesucristo. Por tradición juramos honor a la Constitución y al Rey y al semen de toro y a nuestra señora y a la madre de nuestra señora. Por tradición mantenemos contacto con la prima, rezamos en las escuelas y abrillantamos águilas en los edificios. La tradición es un invento fantástico para ir tirando sin pensar demasiado y sin cuestionar los viejos modelos de nuestros padres. 

La derecha más rancia (esto es, la derecha entera) ve en la prohibición catalana una mutilación de los derechos civiles. Montilla y Blanco, iconos del librepensamiento, proclaman a los cuatro vientos que ellos están en contra de las prohibiciones. Hoy, en televisiones y periódicos, la inmensa mayoría de nuestros políticos enarbolan el eslogan sesentayochista de la no-prohibición (una tesis, por cierto, que también defienden los republicanos norteamericanos). Son, curiosamente, los mismos políticos que ilegalizan partidos, cierran periódicos, justifican el secuestro de revistas de humor y politizan la justicia. Los mismos que ejercitan el cinismo con tal naturalidad que ya nos parece algo consustancial a la democracia. 

España, sería mi titular, abandona lentamente la Edad Media. Los motivos son lo de menos. A ver si, con un poco de suerte, rompemos España de verdad y volvemos a hacerla partiendo de cero.

27 de julio de 2010

Contrición

El artículo anterior ha levantado ampollas. Se me ha acusado de ridiculizar injustamente a la comunidad vigoréxica por tratarla como un colectivo imbécil en vez de analizar caso por caso. Las generalizaciones nunca son bien recibidas, como puede verse en los comentarios de cualquier artículo de este blog (un ejemplo reciente: cuando escribí sobre los presos de ETA aparecieron multitud de defensores de los "presos políticos sin delitos de sangre"). Desde mi punto de vista, los etarras que no matan son como los vigoréxicos que leen a Flaubert: una anomalía social estadísticamente despreciable. 

No obstante, admito que generalizar no está bien y, por tanto, me gustaría disculparme ante todos aquellos varones que pueden saludar moviendo las tetillas sin que ello sea óbice para un pleno disfrute de la bibliografía de Kierkegaard. Asimismo me gustaría disculparme ante quienes consideran que recolectar dinero para comprar balas es una actividad comercial éticamente digna. 

Y ya puestos a pedir perdón, también quiero disculparme ante la comunidad gay, por sugerir repetidamente que el sexo anal sólo mola si no eres tú quien pone el culo, y ante los periodistas por sugerir que el periodismo sólo mola si no eres tú quien pone el culo. 

Pido perdón asimismo a nuestros líderes políticos y sindicales, por afirmar que sus egos y su ambición superan con creces su capacidad, y a los nacionalistas españoles, vascos, catalanes y gallegos por faltarles al respeto en nueve de cada diez artículos. Admito que el debate de los trapos de colorines es una cuestión delicada en nuestro país y que las preferencias cromáticas son aquí muy pasionales. 

Me disculpo también ante los ciudadanos españoles que consideran que gritar en todas partes y limitar su universo cognitivo a los titulares de Marca son rasgos indisolubles de la idiosincrasia nacional. A pesar de que estos individuos hunden las medias de nuestro país en todos los indicadores, es justo decir que ellos ni siquiera lo saben, ya que para leer indicadores hay que leer primero. 

También quiero pedir perdón, si les he ofendido, a todos aquellos que profesen creencias místicas: a los católicos, a los adoradores del violento Alá, a los homeópatas y a los portadores de pulseritas mágicas del equilibrio. Cada uno es libre de creer en sus propias mierdas y merece, por tanto, un respeto. 

Me disculpo también ante los mojigatos y mojigatas por usar tantas palabrotas, y ante los adalides de la corrección política por usar los vocablos subnormal y joseblanco como sinónimos de idiota

Espero sinceramente que los hombres y mujeres de fe perdonen, por la presente, mi sistemático desprecio a los mentados colectivos, así como yo les perdono a ellos. 

Por los siglos de los siglos. 

Amén.

22 de julio de 2010

Ridículo

Me he apuntado a un gimnasio público. Creo que es parte de mi ridícula crisis de los treinta, la misma que me ha llevado a comprarme una cámara de fotos, camisas de palmeras y a dirigir un programa de televisión. Aún no me he comprado un Jes-Extender, pero quedan muchos meses hasta que cumpla 31 (y me haría ilusión llegar a la media española). 

El hecho es que en mi gimnasio (en todos, supongo) habita una raza de superseñores, hombres con piernas como mi torso y torsos como mi Bravia. Tipos que hacen pesas como quien come pistachos y que, entre alzada y alzada, se contemplan en el espejo con un afán detectivesco inescrutable para mí. 

Siempre están allí, no importa a qué hora vayas. Son una suerte de club secreto del pectoral hipertrofiado que pasan de una máquina a otra haciéndose bromas idiotas mientras la gente normal luchamos por nuestras vidas en las bicicletas estáticas. 

Admito estar fascinado por estos tipos. Observar la forma en que admiran sus propios cuerpos frente al espejo es como mirar monos masturbándose; no es agradable, cierto, pero hay en esa imagen un magnetismo especial. 

En el vestuario, esta raza tiene conversaciones a voz en grito de las que uno no puede evadirse por más que lo intente. Hablan de sus músculos (de músculos concretos, nunca en general), de sus dietas y de sus trabajos (así es como he descubierto que son policías, obreros, mecánicos y camareros). 

Cuando uno les escucha, comprende hasta qué punto nuestro sistema educativo es un fracaso. Esos tipos no tienen vergüenza alguna en airear su incultura y su abanico léxico de 100 palabras con el mismo gracejo que pasean sus penes por encima de la media en un vestuario abarrotado de desconocidos. Es evidente que no les acompleja lo más mínimo parecer estúpidos, porque sus físicos perfectos anulan por completo cualquier posible complejo intelectual. Para mí, habitualmente rodeado de rojos y adictos a la marihuana cuyo máximo quebradero de cabeza es ser graciosos y follarse a morenas guapas que pillen sus chistes, la perspectiva vital de estos tipos es algo absolutamente nuevo. 

Me pregunto si esta gente tendrá también crisis ridículas como la mía, y cómo se revelarán en su caso. Quizá una mañana se miren en el espejo y comprendan que hay todo un universo de palabras, imágenes y notas que les es ajeno. Y quizá impulsados por ese vasto océano de pensamientos y sensaciones desconocidas, se decidan a mover sus cuerpos perfectos hasta una librería con la misma actitud reverencial y acomplejada que entro yo en el gimnasio. Lamentablemente, en las librerías no hay monitores que te pongan una tabla personalizada de productos culturales "para empezar". 

Algún día le echaré pelotas y regalaré una copia de Madame Bovary o de las suites para violoncello de Bach a uno de esos tipos. Lo malo es que igual cree que soy maricón y me cose a hostias. Claro que, por otra parte, a lo mejor tengo suerte y me follo a un pedazo de maromo. Eso sí sería un buen chimpún para mi crisis. Hasta entonces seré fiel a mi raza y arrastraré mi incipiente tripa allí donde haya una morena guapa que pille mis chistes. 

20 de julio de 2010

Cojoscopio (julio 2010)

¿Es cierto que Internet is for porn?

Las siguientes búsquedas se han realizado en Google Images con el filtro SafeSearch desactivado. Se han tecleado nombres aleatorios de mujer. Las capturas de pantalla corresponden a la primera página de resultados.
 






(Todos los resultados son verídicos y fueron obtenidos el 20 de julio de 2010).

19 de julio de 2010

En directo, un buen par de tetas

Todo el mundo sabe que la credibilidad es tan difícil de ganar como fácil de perder. Pensemos en el comatoso oficio periodístico donde, a priori, la credibilidad debería erigirse en pilar y estandarte. Ahora pensemos en un informativo televisado cualquiera y en su presentador o presentadora principal, esa persona que lee lo que varios redactores han picado en el software de su teleprompter tras la conveniente censura editorial. 

Cada cierto tiempo se publican encuestas sobre el consumo televisivo y las percepciones de los telespectadores respecto a cadenas, programas y rostros. Una de las preguntas habituales es: ¿quién es, en su opinión, el/la presentador/a de informativos con mayor credibilidad? Hace años que gana Matías Prats, probablemente porque es un señor feo y porque conocimos a su padre (y eso, quieras que no, le hace más digno de confianza). 

¿Qué dota a un presentador de credibilidad? ¿La cadencia de la voz? ¿Una mirada serena? ¿Un par de ojos bonitos y unas tetas puntiagudas? Ciertas cadenas privadas parecen tenerlo claro, o eso se intuye al contemplar el plantel de modelos de provincias veinteañeras que pueblan sus informativos. 

La semana pasada estuve en Valencia, invitado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo como ponente en un seminario sobre ficción televisiva. Buena parte de los asistentes eran estudiantes de periodismo, y tuve la oportunidad de tomarme unas cervezas con algunos de ellos. Se habló sobre todo de periodismo y admito que no me sorprendí demasiado al descubrir que aquellos estudiantes (de tercero) carecían de un periódico universitario y de blogs personales. De hecho, me dijeron, no escribían habitualmente

¿Para qué demonios estudiáis periodismo entonces?, les pregunté. 

La mayor parte de la gente de mi clase sólo quiere salir en televisión, me dijo una de las estudiantes. Y añadió: de hecho, varias compañeras ya se han puesto tetas. 

Las tetas, me temo, son la nueva credibilidad. Y así, como quien no quiere la cosa, el periodismo se reinventa.

13 de julio de 2010

La patria vasca

Estos días la izquierda abertzale anda pidiendo muestras de solidaridad a hosteleros, comerciantes y a cuantos se cruza por el Casco Viejo de Bilbao. Resulta que en las fiestas patronales de agosto no se podrán exhibir fotos de etarras, y los abertzales buscan la complicidad de terceros para desfacer semejante agravio por parte del opresor gobierno de Patxi López. 

Diré, para quien no esté al tanto de la política vasca, que las fotos de etarras son la pornografía abertzale, el material masturbatorio de los que odian España, el santoral de quienes opinan que mutilar concejales y periodistas fortalece la democracia. El icono de la libertad de los imbéciles. 

Todos los colectivos están formados por imbéciles en un porcentaje más o menos elevado. Cuanto más dogmáticos son los principios del colectivo (es decir, cuanto menos crítica sea capaz de asumir el colectivo) mayor será el porcentaje de imbéciles adoctrinados (ya que aquellas personas con capacidad crítica y valor para exponerla acaban siendo expulsadas). De ahí que los partidos políticos y las religiones congreguen a una inmensa mayoría de imbéciles y a una minoría de personas inteligentes. 

Ésta es la razón que explica que la izquierda abertzale radical esté formada, casi en su totalidad, por imbéciles violentos incapaces de generar un pensamiento lateral, incapaces de empatizar, de asumir ideas nuevas y absolutamente faltos de talento creativo (su inexistencia política de los últimos años es una prueba evidente de su nula inteligencia estratégica). 

Este grupo se ha apropiado del epíteto abertzale, que significa "patriota", palabro reservado a los grupos de extrema derecha y a quienes han decidido acotar sus esfuerzos solidarios a su propia patria, sea ésta Israel, Estados Unidos, España o Euskal Herria. 

Yo tuve la suerte de estudiar en un colegio católico vasco donde no había chicas pero sí pecados y en una universidad vergonzosamente politizada en la que algunos de mis profesores daban clase con escoltas y otros les insultaban por españoles. Esto, por más que parezca una situación terrible, es fantástico para inmunizarte de por vida contra los imbéciles y los dogmáticos, tanto políticos como religiosos. 

Euskadi ha vivido durante generaciones bajo las condenas del nacionalismo y la religión, lauburus y crucifijos, patria y muerte, asesinos, víctimas y una gran mayoría silenciosa. Negrura y aburrimiento. Ahora la administración de Patxi López sustituye ikurriñas por rojigualdas, cambiando los colores de un mismo nacionalismo. Y los vascos, en pueblos y ciudades, siguen acogiéndose a su Dios y Vírgenes protectoras. Cuentos infantiles -patria y Dios- inventados por nuestros antepasados para que los más débiles encuentren sentido a sus vidas. 

Cuentos infantiles que han forjado la Euskadi de hoy: un país de masturbación y violencia. Un país de empresarios ricos que no figuran por miedo a la extorsión, de imparable fuga de cerebros, de crecimiento poblacional negativo, y de treinta años de vecinos muertos para que, al final, la globalización plante un Burger King encima del árbol de Gernika a golpe de talonario. 

Y en mitad de ese paisaje desolado por la tradición, los mitos y la homogeneización mental del siglo veintiuno, los abertzales piden solidaridad para no sé qué asunto de no sé qué fotos de unos asesinos. Yo, me temo, reservaré mi solidaridad para una causa más sexy. Que pongan esas fotos en sus casa, sobre el cabecero de la cama, en el mismo hueco donde sus abuelas clavaron a Jesucristo. Y que se masturben bien.

8 de julio de 2010

El Pulpo Paul apuesta por la razón

6 de julio de 2010

La ciencia es la única noticia

Este fin de semana ha nacido un nuevo blog con una carrera previsiblemente larga y exitosa. Se llama Amazings, y está capitaneado por tres de los divulgadores científico/culturales más conocidos de Internet: Antonio Martínez (Fogonazos), Miguel Artime (Maikelnai’s) y Javier Peláez (La Aldea Irreductible).

Se trata de una propuesta colectiva de contenido científico con decenas de colaboradores más que notables, entre los que destaco (por destacar alguno) a Luis Alfonso Gámez (Magonia), Jose María Mateos (RinzeWind), Manuel Hermán (Ciencia Kanija), Sergio L. Palacios (Onda Solitaria), Sergio Pérez Acebrón (Tall & Cute), José Jiménez Moltó (Kurioso), Eugenio Manuel Fernández Aguilar (Ciencia XXI) o los Microsiervos. En la lista de colaboradores sólo hay un iletrado, yo, pero garantizo que escribiré lo mínimo.

Si te interesa la ciencia, te interesa Amazings.es. Y si no te interesa… es que no has leído ciencia en tu vida. Quizá sea un buen momento para empezar.

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