Una mañana como otra cualquiera el sr. E. fue a tomar un café y, cuando se disponía a pagar, descubrió que carecía de cash flow. Le pidió un par de euros a un amigo, pero éste sufrió una grave crisis de confianza y se negó a proveer al sr. E. de efectivo.
Al regresar a su casa, el sr. E. vio que la ropa de su mujer había volado y, en su lugar, había un burofax. En dicho documento, ella le informaba de que había decidido deslocalizarse. Al parecer, llevaba meses fusionándose con un contable, y éste por fin le había hecho una OPA digna de consideración. La oferta era inmejorable, decía ella, y no podía defraudar a sus accionistas.
Esa mujer nunca tuvo valores, pensó el sr. E.
Pero el hecho es que ahora el sr. E. estaba de nuevo en el mercado, así que se compró ropa juvenil y se echó a la calle confiando en que su mala racha sería un ciclo natural y, por tanto, pasajero. Y se afanó en su empresa: se pateaba los bares lanzando miradas seductoras, a la espera de que una mano invisible le devolviera la confianza perdida. Pero los ejercicios fueron pasando y su situación no hizo sino empeorar.
El sr. E, solo y deprimido, empezó a pasar cada vez más tiempo sentado en el parqué de su casa, contemplando las fotografías de su pasado. De joven él era un tipo de interés, nunca le faltó demanda. Pero de un tiempo a esta parte, el mercado había cambiado, ya no era un producto interesante, su imagen de marca se había devaluado y apenas tenía presencia en unos pocos nichos de mercado por lo demás muy poco atractivos. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento se había invertido el ciclo?
Una mañana, al levantarse, el sr. E. decidió retirarse del mercado con una gillete. Se abrió las venas y dejó que el flujo corriera por los cauces habituales.
Y así fue como el sr. E, que una vez fue el rey del mambo, se declaró en suspensión de vida y quedó oficialmente liquidado a las 9:00, hora local.
Al regresar a su casa, el sr. E. vio que la ropa de su mujer había volado y, en su lugar, había un burofax. En dicho documento, ella le informaba de que había decidido deslocalizarse. Al parecer, llevaba meses fusionándose con un contable, y éste por fin le había hecho una OPA digna de consideración. La oferta era inmejorable, decía ella, y no podía defraudar a sus accionistas.
Esa mujer nunca tuvo valores, pensó el sr. E.
Pero el hecho es que ahora el sr. E. estaba de nuevo en el mercado, así que se compró ropa juvenil y se echó a la calle confiando en que su mala racha sería un ciclo natural y, por tanto, pasajero. Y se afanó en su empresa: se pateaba los bares lanzando miradas seductoras, a la espera de que una mano invisible le devolviera la confianza perdida. Pero los ejercicios fueron pasando y su situación no hizo sino empeorar.
El sr. E, solo y deprimido, empezó a pasar cada vez más tiempo sentado en el parqué de su casa, contemplando las fotografías de su pasado. De joven él era un tipo de interés, nunca le faltó demanda. Pero de un tiempo a esta parte, el mercado había cambiado, ya no era un producto interesante, su imagen de marca se había devaluado y apenas tenía presencia en unos pocos nichos de mercado por lo demás muy poco atractivos. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento se había invertido el ciclo?
Una mañana, al levantarse, el sr. E. decidió retirarse del mercado con una gillete. Se abrió las venas y dejó que el flujo corriera por los cauces habituales.
Y así fue como el sr. E, que una vez fue el rey del mambo, se declaró en suspensión de vida y quedó oficialmente liquidado a las 9:00, hora local.

















23 comentarios:
¿Cuál de los dos es el que pensabas postear? ;-)
Vaya, me he hecho un lío. Si no me avisas, ni me entero.
Perdón al anónimo cuyo comentario me he cargado al cargarme la entrada anterior (es que había puesto la misma entrada dos veces).
uffffff q triste
¿es que tu también estás de resaca?
Parece que salimos unos cuantos anoche...
Desde mi cercana cuarentena, y en vías de deslocalizarme y regresar al mercado de futuros, una ilusión nos contempla.
JAP: ¡Capullo!
Muy bueno el post, me ha gustado mucho.
Un saludo.
Me ha encantao el final. A cortar por lo sano.
Hace muchos meses que te leo y creo que hoy te has vuelto a pasar: es imposible carecer de cash flow. El flujo será mayor, menor o nulo, pero no puedes carecer de cash flow.
Has vuelto a pasarte de la raya.
Bueno, el registro de lenguaje con el que escribes este post mola, puesto que al tío le ha ocurrido una desgracia tras otra,pero cae antipatico, porque es el lenguaje que asociamos con personas antipaticas, orgullosas, altivas, este mismo relato con otro nivel de lenguaje nos daria una pena tremenda.
Es lo que haceis los guionistas, contais en clave de humor cosas terribles y todos nos desternillamos, series como Aida, Siete vidas, etc, en el fondo son historias terribles, pero todos a decojonarnos porque dais con la tecla adecuada.
¿es ese el secreto, Sr Perez?
¿Te descojonas con Siete Vidas?
Como está el patio...
yo es que aún le estoy dando vueltas al post del enano y el mongolito. oye, si un chino tiene down...¿parece caucasiano?
Muy bueno, pero yo no utilizaría productos gillete ni para suicidarme. Cerraron una fábrica en andalucía que daba beneficios solo por irse al Este. Que les jodan.
Te linkaré, no por meterte tráfico, que no lo necesitas sino por egoísmo puro. asín es la vida.
Saludos
Una duda... cuando al Señor E le deja tirado su mujer decide salir al mercado, asi que antes, supongo, no se encontraba en el.
Cuando se desespera, utilizando la gillete como herramienta, sale de nuevo del mercado.
Eso es algun intento de comparación entre la muerte y el matrimonio?? ^^
Y ya que estamos, seguro que "habitual" es el cauce que recorren los flujos obtenidos cuando alguien se abre las venas? Espero que no :S
El texto esta bien, diferente de lo que sueles escribir y también de lo que vengo a buscar en este blog, pero no por eso ha dejado de ser interesante. Asi no encasillas también el blog ;)
Las crisis de la vida se superan igual?
Espero que no...
EL Sr. E deberia haber aprendido a disfrutar de si mismo sin necesidad de extras en su propia vida.
Para Joako:
Dices "...pero cae antipatico, porque es el lenguaje que asociamos con personas antipaticas..."
¿Y que tiene que ver la velocidad con el tocino?
Anonimo, prueba a cambiar el lenguaje "financiero" por lenguaje digamos de oficinista gris y veras como el relato cambia y el personaje central no se hace "antipatico".
Si pisas un buen trozo de tocino tu velocidad puede aumentar considerablemente...
como currante en un telénofo de atención al accionista, tengo que darte mi enhorabuena por esta entrada. Guay!!
pues a mi me ha gustado, y con permiso del autor y citando la referencia, lo he cortado y enviado en formato correo electrónico, me da igual si el protagonista tiene clash flow o no, que si el lenguaje hace que caiga antipático, o no se qué puñetas, el post es diertido a la par que ingenioso.
saludos
estais todos como cabras.....
jajajaja, muy bueno, ahora uno con informáticos, no?
¿Es que nadia se ha dado cuenta del silogismo con cierta empresa cuyo nombre comienza con E?
uys merde, estaba probando el trackback y salio repetido mal, si tienes a bien borrar el último vínculo mejor y disculpa ein.
Ya aprovecho para felicitarte por tu blog.
Saludos.
¿Se puede tener la crisis de los 40 a los 24? Pq la diferencia es q en mi piso no tengo parqué...
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