Esta mañana me monto en un autobús, se me acerca un señor y me dice que, de lejos, me doy un aire a Pablo Motos, el popular presentador televisivo.
Le digo: “Sí, lo sé, mucha gente me lo dice. ¿Y sabe lo más gracioso de todo? ¡Trabajo para él!”
Y me dice: “Entonces lo suyo es aún más vergonzoso.”
Confundido, farfullo un “¿qué?”
Me dice: “Soy inspector de la SGAE (me muestra su placa) y este parecido hay que pagarlo.”
Le digo que para nada, que tengo las suficientes diferencias como para ser considerado un producto original (por ejemplo: soy más alto y no tengo pecas).
El inspector me dice que eso tendrá que dirimirlo un tribunal. A no ser, claro, que pague el canon por copia privada.
Le digo: “¿Qué copia privada?”
-Usted.
-Pero yo soy yo.
-¿Puede probarlo?
¡Claro que puedo! Llamo a mi madre y se la paso al inspector de la SGAE, que habla con ella un par de minutos. Se muestra muy simpático con ella, pero al colgar, el inspector me dice:
-La voz de su madre se parece mucho a la voz de la madre de Pablo Motos. ¿Puede darme su dirección, por favor?
Y de repente, veo la luz. Le digo que YO soy el original. Que Pablo Motos es el plagio, y le facilito su número de teléfono para que le llame. Mientras el inspector marca el teléfono, me bajo del autobús corriendo y consigo darle esquinazo.
A los cinco minutos recibo una llamada de Pablo.
-Jose -me dice-, acabo de halar con un tío de la SGAE. Puedes estar tranquilo. Soy Creative Commons.
Le digo: “Sí, lo sé, mucha gente me lo dice. ¿Y sabe lo más gracioso de todo? ¡Trabajo para él!”
Y me dice: “Entonces lo suyo es aún más vergonzoso.”
Confundido, farfullo un “¿qué?”
Me dice: “Soy inspector de la SGAE (me muestra su placa) y este parecido hay que pagarlo.”
Le digo que para nada, que tengo las suficientes diferencias como para ser considerado un producto original (por ejemplo: soy más alto y no tengo pecas).
El inspector me dice que eso tendrá que dirimirlo un tribunal. A no ser, claro, que pague el canon por copia privada.
Le digo: “¿Qué copia privada?”
-Usted.
-Pero yo soy yo.
-¿Puede probarlo?
¡Claro que puedo! Llamo a mi madre y se la paso al inspector de la SGAE, que habla con ella un par de minutos. Se muestra muy simpático con ella, pero al colgar, el inspector me dice:
-La voz de su madre se parece mucho a la voz de la madre de Pablo Motos. ¿Puede darme su dirección, por favor?
Y de repente, veo la luz. Le digo que YO soy el original. Que Pablo Motos es el plagio, y le facilito su número de teléfono para que le llame. Mientras el inspector marca el teléfono, me bajo del autobús corriendo y consigo darle esquinazo.
A los cinco minutos recibo una llamada de Pablo.
-Jose -me dice-, acabo de halar con un tío de la SGAE. Puedes estar tranquilo. Soy Creative Commons.












