28 de mayo de 2010

La doctrina del bienpensar

Esta semana las productoras de televisión han lanzado la voz de alarma: muchas podrían cerrar el próximo año por la inestabilidad del sector y por el previsible recorte económico en los presupuestos de las cadenas públicas. El grito de pánico se une al del sector de la prensa y al de tantos otros sectores que, al no disponer de altavoces mediáticos, no logran hacer tanto ruido.

Cuando empezó esta suave desaceleración económica, los optimistas (es decir, los imbéciles) aseguraban que las crisis tenían su lado bueno. Porque las crisis, decían, limpiaban el mercado de farsantes y especuladores. Eso sería verdad si (a) el Universo fuese justo y (b) la crisis no fuese culpa precisamente de los farsantes y los especuladores.

Entiendo que las productoras y los periódicos pierdan los nervios y lancen voces de alarma. Lo que me molesta es que los medios y quienes les proveen de contenido sugieran que su desaparición supone un enorme drama social en virtud de no sé qué principio democrático del que sólo echan mano cuando los números se vuelven rojos.

Si cierra un periódico, una productora de contenidos o una cadena de televisión lo lamentaré por los trabajadores, por supuesto, como lo lamento cuando cierra una fábrica de coches o una panadería. Pero no siento que la calidad democrática de nuestro país merme si cierra uno, dos, cuatro periódicos porque no siento que, hoy por hoy, ninguno de ellos contribuya a la calidad democrática, a la libertad de expresión o a la pedagogía política. No siento que ninguna productora o televisión española nos haga más libres, cultos, educados, no siento que ningún medio de comunicación fomente la crítica, la disidencia o apueste por la tan cacareada sociedad del conocimiento. Más bien al contrario; considero que fomentan el adoctrinamiento, la obediencia y la dulce y suave filosofía del bienpensar.

Desde que esta crisis se hizo carne y empezó a afectar a la economía real he visto cómo los farsantes y las voces de su amo se hacían fuertes en periódicos, televisiones y organismos públicos. La crisis asusta, y el miedo no es buen prescriptor de libertades ni disidencias, lo que provoca que el poder decisorio se concentre en los adalides de la obediencia, la propaganda y el capital. La crisis económica, en definitiva, ha sido un durísimo golpe para la libertad de expresión en nuestro país, infinitamente mayor que el cierre de cualquier cabecera o cadena de televisión.

Si en los próximos meses desaparece un periódico o una televisión, me entristeceré por los trabajadores que se queden en la calle, pero que nadie me pida que llore por la libertad de expresión. Porque la libertad de expresión, amigos llorones de la prensa y la televisión, no depende del dinero.

Depende de las personas.

22 de mayo de 2010

No todo va a ser follar

Conocí a Javier Krahe en plena primavera sevillana. Él daba una conferencia sobre humor en la música y yo una sobre humor en Internet. Se dio la feliz circunstancia de que yo soy admirador de su obra y él era (es, creo y espero) lector ocasional de este blog. Nos fuimos a cenar y, entre copa y copa, disfruté de un master de humor, independencia e inconformismo.

Krahe, tuve la impresión, estaba desencantado de todo salvo del sol, el mar y las mujeres. Yo, de mayor, querría ser como él si no fuera porque eso supone un nivel de sacrificio impropio para una persona prudente.

Aquella noche sevillana, en torno a la cuarta copa, saqué a colación su corto Cómo cocinar un Cristo. Hablamos largo y tendido de su polémica entrevista en Lo + Plus, aquélla que le convirtió definitivamente en un cantante de poquedumbres sin siquiera pretenderlo él. Porque Krahe, eso creo, no quiere ser un disidente; sencillamente quiere ser Krahe. El problema, por tanto, lo tienen los demás: los mojigatos, los aburridos, las estrechas, los cuadriculados, los ladrones, los cínicos, los hipócritas, los farsantes y los prudentes.

Ahora, un juez, empujado por la Coalición de Amiguitos de Jesús, le pide 192.000 euros por ofensas a los sentimientos religiosos. Poco importa que fueran unos segundos en un plasma a la espalda del cantante, poco importa que él no supiera que iba a emitirse, poco importa que fuese el invitado y, por tanto, no tenga responsabilidad alguna sobre las decisiones de realización del programa. No es ése su auténtico delito. En realidad, Krahe está siendo juzgado por ser Krahe. Por no querer ser un mojigato ni un aburrido, por no querer callarse, por no ser un cínico y por no respetar a un Dios imaginario.

Si el juez es mínimamente sensato, la demanda será desestimada. Pero, ocurra lo que ocurra, cuando Krahe salga del juzgado, irá, con toda probabilidad, a tomarse un vinito y a comer unas aceitunas. Y, bajo el cielo de Madrid o de Zahara de los Atunes, seguirá admirando a los astronautas y seguirá inventándose infidelidades con la mujer más guapa del mundo. Y seguirá sin haber un Dios. Pero, a cambio, habrá sol, mar y mujeres.

Yo, de mayor, quiero atreverme a ser como Krahe. No todo va a ser follar.

20 de mayo de 2010

10 titulares que leeremos en junio

Zapatero, en una comparecencia televisiva a la nación, dice que está muy tranquilo por la situación económica de España y luego se come el pelo en un plano secuencia de 27 minutos.

El Fondo Monetario Internacional confirma que España sigue siendo el país más próspero de África.

Con el objeto de recortar gastos, el Gobierno de España decide "prescindir de Andalucía".

Pepe Blanco decide retomar sus estudios y anuncia que acabará la EGB.

Zapatero anuncia que no adelantará las elecciones no vaya a ser que pierda, y Rajoy se muestra en desacuerdo.

El País decide recortar gastos despidiendo a todos los periodistas y ampliando la sección relax en 42 páginas.

Madrid celebra con una gran fiesta la jubilación del último camarero no sudamericano de la ciudad.

ETA declara un ERE, lo que fuerza a decenas de patriotas vascos a buscarse un trabajo.

El cadáver de Lorca aparece en el maletero de Garzón.

Las cajetillas de tabaco incluirán a un señor negro que pegará un puñetazo al fumador cada vez que éste de una calada al grito de: "¡Subnormal, que te estás matando!"

17 de mayo de 2010

El paseíllo de Garzón


A veces, ser simplista y malpensado es una gran ayuda para prever la actualidad. Por ejemplo, a la comunidad simplista y malpensada no nos ha pillado por sorpresa la inhabilitación de Garzón. Más bien, al contrario. La inhabilitación ha sido algo medianamente suave comparado con el desgraciado accidente mortal que, desde este y otros blogs, tantas veces habíamos deparado al top spanish juzge.

Ser malpensado le ayuda a uno a concluir que las Veinte Familias de España le deben mucho al franquismo, y que una concienzuda revisitación de los cómos y los porqués del hoy acabarían con un estrépito social de Franco y muy señor mío. Es lo malo de los pactos de silencio, que, cuando se dan por terminados, se desatan treinta años de gritos contenidos.

La transición española se cerrará (aproximadamente) a mediados del siglo XXI, cuando las Familias de nuestro país ya no recuerden o no les importe que lo que son y lo que tienen lo tienen y lo son gracias a la dictadura franquista. El tiempo cura todas las heridas.

Garzón se ha enfrentado a Pinochet, a Al Qaeda y a ETA sin consecuencias particularmente desastrosas para él ni para su entorno. Es normal, porque nada de eso importa a quien detenta el auténtico poder en nuestro país. Pero el franquismo es otra historia; es nuestra historia. Por más águilas que retiremos de las fachadas y más fascistas ecuestres que saquemos del centro, la España moderna hunde sus contemporáneos pilares en cunetas llenas de muertos anónimos, toneladas de dinero robado y décadas de documentos extraviados.

A Garzón le están sometiendo a una variante posmoderna del paseíllo, delante de todo el pueblo, para que los paisanos de a pie veamos lo que te pasa si metes las narices en la primera fosa común que te topas. Que cunda el ejemplo. Que cunda el miedo.

Robert McKee en Bilbao



Hace unos meses, un grupo de vascos con tiempo libre y dinero público, hicieron un estudio para ver cuáles eran los problemas de la industria televisiva de Euskadi. El estudio en cuestión concluyó que en Euskadi hay pocos guionistas. Por algún motivo, el estudio no reflejaba que la mayoría de los guionistas vascos nos vamos a trabajar fuera de Euskadi porque nos pagan más, pero eso es otra historia.

Como respuesta a aquel estudio, Euskal Telebista, junto a la Universidad del País Vasco y a Eiken (cluster del audiovisual vasco), decidieron montar un curso de guión que se lleva desarrollando varios meses en Bilbao. He tenido el privilegio de ser uno de los profes, junto a los mucho más ilustres Rubén Ontiveros y Tomás Fuentes.

El caso es que en unas semanas acaba el curso, y sus responsables han tenido a bien organizar una master class con el conferenciante Robert McKee, el Alá de la formación guionística. Los organizadores del curso me han pedido que difunda la charla, y lo hago encantado porque me consta que puede interesar a unos cuantos lectores.

Robert McKee es una de las pocas estrellas mediáticas del mundo del guionismo. Su best seller "El Guión" es de lectura obligada en la profesión. Su charla en Bilbao se titula "El futuro de la televisión" (aquí tienes toda la información). Si te apetece, nos vemos allí.

10 de mayo de 2010

Dios en la muñeca

Un día, siendo yo guionista de El Hormiguero, Pablo Motos entró en la redacción con la pulserita mágica del equilibrio. Desde entonces no he dejado de encontrarme con la estafa en cuestión. La he visto en muñecas de deportistas y de trabajadores de la televisión. Se la he visto a camareros, a cómicos, a periodistas y a amas de casa, pero la culminación del esperpento llegó cuando la descubrí en la muñeca del lehendakari bloguero Patxi López.

Todo esto me ha llevado a preguntarme: ¿hace falta tener conocimientos científicos para ver la estafa que representa semejante producto? ¿Es necesario haber acudido a la universidad, hace falta escuchar las conferencias del TED o leer a Stephen Jay Gould para saber que se trata de un engañabobos revestido de lenguaje pseudocientífico? Y la respuesta es un no tan obvio que duele. Lo único necesario es un mínimo sentido común.

Durante las últimas semanas he preguntado a los portapulseritas de mi entorno el motivo para lucir semejante timo. La respuesta ha coincidido en la mayoría de los casos: "bueno, nunca se sabe, a lo mejor funciona". Y cada vez que oigo eso me imagino a un enfermo terminal que acepta, desesperado, el último tratamiento experimental. ¿Qué tengo que perder? Después de todo, ya estoy muerto. Se trata, por tanto, de un acto de fe; la misma sensación imprecisa que a otros les lleva a aceptar la vida como un valle de lágrimas diseñado por no se sabe qué poder supremo.

Las pulseritas mágicas son un detector de encefalogramas planos terminales, la demostración de que, en el siglo XXI, cualquier cosa envuelta en plástico puede adquirir el estatus de Nuevo Jesucristo. Esos trozos de goma son la última moda en iconografía idiotizante para la masa sin capacidad crítica. Esas pulseras, igual que los crucifijos, deberían ser prohibidas en los colegios. Y por cierto, lehendakari, también en los parlamentos.

4 de mayo de 2010

5 waves, 5 continents


Siendo un crío, Kepa Acero se convirtió en campeón europeo junior de surf. Durante años se mantuvo en el top ten europeo, hasta que un día descubrió que competir le aburría. Es llamativo que la competición aburra a un deportista de élite, lo sé, pero todo se aclara cuando uno conoce a Kepa. Él no quiere ser el mejor. No quiere estar entre los diez mejores. Él sólo quiere hacer surf.

Los últimos años, Kepa ha vivido de sus patrocinadores y de sus numerosos reportajes fotográficos en las más prestigiosas revistas de surf de Europa. Mientras tanto, ha invertido el tiempo en una exploración poco precisa que pretende combinar el surf con la expresión artística. Así como suena. Ha viajado, ha conversado con todos los gurús del surf y ha experimentado extravagantes combinaciones de freesurf con música, escultura y performance. Nadie sabe muy bien lo que pretende, y ahí radica precisamente el encanto de lo que hace.

Ahora Kepa va a poner en marcha su proyecto más ambicioso. Se trata de 5 waves, 5 continents, una travesía de cinco meses en busca de las cinco mejores olas del planeta y los pueblos que las ven romper. Viajará a Namibia, Panaitan (Indonesia), Australia y la Patagonia chilena para concluir su viaje en Mundaka (Vizcaya). Realizará el viaje en solitario, acompañado de seis tablas y dos cámaras de video con las que registrará todo lo que le ocurra durante los cinco meses.

El viaje será relatado en tiempo real a través de Twitter, Facebook y Youtube, así como en el blog del propio Kepa. También en este mismo blog relataré sus aventuras de cuando en cuando.

Suerte, Kepa. Aquí te esperamos.