15 de marzo de 2011

La opinión de Otegi

Otegi llamó al Rey "jefe de los torturadores" y le cayó un año de cárcel. Ahora, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha decidido que esa sentencia violó su libertad de expresión, y ha condenado al Estado a indemnizarle con 23.000 euros en un máximo de tres meses. 

La frase de Otegi fue una opinión, dice el Tribunal. ¿Pero lo fue realmente? 

En 2009 se incautó un documento a Garikoitz Azpiazu, ex jefe militar de ETA, donde recomendaba a los detenidos denunciar torturas. Y lo hacen. Pero el Estado tiende a desestimar sus acusaciones por la falta de pruebas. Salvo cuando hay pruebas que ni siquiera un hábil picapleitos puede ignorar. El diciembre de 2010, cuatro guardias civiles fueron condenados a cárcel e inhabilitación absoluta por "torturas graves" a dos detenidos de ETA. 

El Estado nos dice que esas torturas son una excepción. Muchos creemos que son la norma. Que la tortura es uno de esos "mecanismos del Estado de Derecho" que nunca se mencionan. Y los poderes políticos se empeñan en mantener y elevar nuestras suspicacias. Esta misma semana, la Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra ha rechazado crear una Comisión de Investigación para estudiar las denuncias de torturas presentadas por los últimos etarras detenidos. Si no hay torturas, ¿por qué no verificarlo? ¿Por qué negar sistemáticamente cualquier posible investigación? 

Amnistía Internacional, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y el Relator Contra la Tortura de Naciones Unidas condenan el régimen de aislamiento al que se somete a los terroristas (esos 13 días en que los detenidos desaparecen del mapa y están a solas con las Fuerzas de Seguridad). Y lo condenan porque viola el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Lo condenan porque, en 13 días, los cardenales vienen y se van. El Estado Español, sin embargo, hace oídos sordos a estas quejas. 

Dicho todo esto… ¿es el rey "el jefe de los torturadores"? 

Juan Carlos I de Borbón es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Los guardias civiles condenados en diciembre formaban parte de las Fuerzas Armadas. Luego, efectivamente, el Rey es (era) el jefe de los torturadores. Al menos, de esos cuatro. 

Otegi no fue encarcelado por dar una opinión. Fue encarcelado por enunciar un hecho.

7 de marzo de 2011

Fiesta de blancos

El viernes ejercí de espía. Pasé varias horas pateando las calles, fumando y fingiendo hablar por teléfono con cara de pasaba por aquí. En realidad estaba rondando, junto a otros sabuesos amateurs, las puertas de varios garitos de Bilbao. Era parte de una acción de SOS Racismo que se desarrollaba simultáneamente en varias ciudades europeas. El objetivo: que periodistas y blogueros presenciáramos los atropellos racistas y xenófobos que tienen lugar en las puertas del ocio nocturno. Y los presenciamos. Vaya si los presenciamos.

Tienes la columna completa, con el desastroso desarrollo de la noche, en periodismohumano.

Una detallada crónica de lo sucedido, firmada por María R. Aranguren, en Píkara (y también en periodismo humano).


Y otra crónica, ésta de David S. Olabarri, para El Correo.

3 de marzo de 2011

La tiranía del buen gusto

Se suele atribuir a Voltaire la frase: "no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo". 
 
Hoy pocos (quizá nadie) defendería con su vida la libre expresión de ideas que no comparte. De hecho, raramente se escuchan ideas opuestas a los propios prejuicios; generalmente solo se oyen, como un ruido de fondo. Los debates son monólogos entrecruzados destinados a reafirmar posiciones. La realidad se simplifica en eslóganes, en clichés, desaparecen los matices. 

A Noam Chomsky le persigue la acusación de antisemita y negacionista del holocausto desde hace tres décadas. Podría tratarse de un judío anti judío, por supuesto, cosas más raras se han visto. Pero el hecho es que Chomsky jamás ha negado el holocausto. En la entrevistsa incluida en Chronicles of Dissent (1992) Chomsky dice: "Hace años describí el holocausto como el más asombroso arrebato de locura de la historia de la humanidad, tanto que con sólo aceptar discutir sobre el asunto nos degradamos a nosotros mismos." Difícil ser más tajante. 

¿Entonces por qué todavía hoy se leen acusaciones de negacionismo contra Chomsky? Porque en 1979, un francés llamado Robert Faurisson publicó un ensayo poniendo en duda ciertas circunstancias del holocausto. Afirmaba, por ejemplo, que no hubo cámaras de gas y que no se produjo una matanza de judíos. 

El texto de Faurisson violaba las leyes anti-negacionistas de Francia, así que fue expulsado de la Universidad de Lyon. Quinientos intelectuales de todo el mundo firmaron entonces un manifiesto pidiendo que Faurisson pudiese ejercer su derecho a la libre expresión y a la cátedra. Uno de ellos fue Noam Chomsky. Muchos interpretaron esta petición como un aval a las tesis negacionistas del ensayo. 

A raíz del escándalo, Chomsky escribió el artículo "Comentarios elementales sobre el derecho a la libertad de expresión" donde, entre otras cosas, dice: 

«Las conclusiones de Faurisson son diametralmente opuestas a mis puntos de vista (…) Pero es fundamental que la libertad de expresión, incluyendo la libertad académica, no sea restringida a los puntos de vista con los que uno está de acuerdo, y es precisamente con los puntos de vista que son casi universalmente desechados o condenados donde este derecho debe ser defendido con mayor fuerza.» 

Fue más o menos en estos años, a principios de la década de los 80, cuando la expresión "corrección política" adquirió el significado que le damos ahora, el de aquella táctica para imponer una mirada oficial y blanda a una realidad dura y compleja. En aquellos años nacieron los conceptos afroamericano y discapacitado

Hoy, tres décadas después del ensayo de Faurisson y del nacimiento de los afroamericanos, Chomsky y Volataire parecen seres de otra galaxia, portadores de ideas marcianas casi incomprensibles para el ser humano. Hoy las ideas impopulares y disidentes, las expresiones incorrectas y polémicas no tienen lugar en el Estado de Derecho. La tiranía del buen gusto oficial ha sido impuesta con tiempo y sutileza por los poderes políticos y la masa social. 

En el extremo opuesto de la corrección se ubica la zafiedad de la televisión basura, único mal gusto socialmente tolerado, aquél que no pretende decir nada, que no lleva a nada, que no cuestiona nada. Ése que los poderes pueden permitirse porque nunca germinará en una nueva idea. 

Buena parte de internet no está regido (aún) por las leyes del mercado. La mayor parte de los blogueros no rinde cuentas a un consejo de administración ni a un editor. Parece el medio adecuado, por tanto, para cultivar y fomentar el pensamiento disidente y el debate que los medios nos niegan. Y, sin embargo, cuando alguien lo intenta (y hemos visto varios casos recientemente), es condenado, malinterpretado e insultado por parte de sus lectores. 

Es fácil defender la expresión de un mensaje con el que comulgamos. Lo complicado es defender posturas y discursos opuestos a los nuestros aun a riesgo de ser malinterpretado o condenado o despedido. Pero es eso, y no otra cosa, lo que significa libertad de expresión. 

2 de marzo de 2011

Cine español: conclusiones

Hoy he escrito en Twitter que no me parece bien que el Ministerio de Cultura subvencione con 40.000 euros a Telecinco para que promocione una película en Berlín. Una persona vinculada al cine español ha reprobado mi comentario. Dice, y tiene razón, que el Ministerio de Cultura debe promocionar nuestras obras allende los mares. Obviamente, no puedo objetar nada a eso. ¿Pero de verdad es necesario desembolsar 40.000 a Telecinco para que lleve a unas cuantas personas a Berlín? 


Probablemente sí. 

En efecto, creo que la persona que me ha reprobado tiene razón. Yo estaba equivocado. El Estado debe apoyar la exportación de cualquier producto que pueda generar beneficios. Cualquier producto que pueda generar retorno económico (salvo las armas, pero, por ahora, el cine español no cuesta vidas).

Con la cultura se da la particularidad de que es una industria pero es un arte, por lo que se financia la exportación de nuestra industria al mismo tiempo que se financia nuestra cultura. Eso lo vuelve todo subjetivo y, por tanto, extraordinariamente complejo.

Decía Richard Feynman que quizá en el pensamiento científico está la clave para muchos problemas sociales. Una de las bases de la ciencia, decía, es que un átomo es un átomo para todos. Lo es para los físicos, pero también para los químicos y para la biólogos. Exactamente el mismo átomo, y no hay discusión posible a eso. Es la verdad sobre la cual todos trabajan. Su pilar. 

El dinero público debería ser el átomo de Feynman. Una verdad igual para todos: para los cineastas, los funcionarios, los médicos, los investigadores, para quienes trabajamos en medios de comunicación públicos. Y exige responsabilidad y crítica constante. 

La práctica totalidad de quienes viven de las subvenciones jamás criticarán el sistema. Más al contrario, han demostrado estar dispuestos a defenderlo con uñas y dientes, sintiendo quizá que la alternativa es nada. Y no es cierto. Hay alternativa. Debe haber una forma de gestionar un sistema de financiación pública eficiente, que no de alas a los estafadores y que (quizá como ya hace) encuentre un equilibrio entre la promoción de la cultura y el retorno económico. 

Quienes han querido malinterpretarme dicen que estoy en contra de las subvenciones a la cultura. No lo estoy. Al contrario. Quiero que funcionen bien, como probablemente queremos (casi) todos. 

A raíz de mi post Cómo producir una película española, alguien de la productora de "Pa Negre" me escribió la frase: "nosotros no hemos comprado entradas". 

Nosotros

Se puede decir más alto, pero no más claro. 


Mapa de la corrupción en España


Ver Mapa de Corrupción por Partidos Políticos en un mapa más grande.


El autor del mapa.

El estado de la Nación

Se reduce la velocidad máxima en España a 110 para, según el Gobierno, ahorrar en petróleo. 

Varios partidos políticos y columnistas piden la privatización de las cadenas públicas por no ser rentables mientras el Ministerio de Cultura cofinancia producciones cinematográficas de cadenas privadas a fondo perdido. 

Prisa confirma que su compra por parte de Liberty no implica nada. Luego cierra CNN+ y anuncia 2.500 despidos. 

Zapatero apuesta por el carbón, la energía más contaminante que existe. 

Sortu presenta los mismos estatutos que el PSOE. El ministro de Interior dice que pueden no ser democráticos y los remite a la Fiscalía. 

La Ministra Garmendia dice que los científicos se van de España por motivos académicos y no económicos. 

La revista Nature publica un editorial diciendo que el Gobierno de Zapatero "dirige a España a la edad de bronce". 

Telefónica obtiene el mayor beneficio neto jamás logrado por una empresa española: 10.167 millones de euros. 

Políticos imputados en tramas de corrupción confirman su mayoría en los sondeos. 

Ángela Merkel abre las puertas alemanas a los ingenieros españoles. 

Repsol anuncia que, en 2010, triplicó su beneficio. 

España, por fin, consigue igualar su tasa de paro a la de Mozambique.

1 de marzo de 2011

FIRST LEGO League

Sigo de cerca el proyecto FIRST LEGO League hace tiempo. Este año, la final española se desarrollará en Bilbao; será el 12 de marzo en el recién estrenado Paraninfo de la Universidad del País Vasco

Innobasque, la Agencia Vasca de la Innovación, que organiza el evento, me ha pedido un texto para difundir en distintos soportes. Aquí lo tenéis. 

Los artífices del futuro 

Dicen que solo utilizamos el 10% del cerebro. No es cierto. Es una más de esas falacias acientíficas que corren por la calle y los medios de comunicación más deprisa que su desmentido. Algunos atribuyen esa cita a Einstein. ¡A Einstein, nada menos! Él, por supuesto, nunca dijo nada ni remotamente parecido. Bastante tenía con poner patas arriba nuestra concepción del universo como para especular con particiones neuronales. 

Quienes sostienen y difunden la falacia del 10% lo hacen, muchas veces sin mala intención, fascinados por las potencialidades de ese órgano que vagamente conocemos. Ese armario laberíntico donde guardamos lo que sabemos, lo que sentimos y recordamos. Ese enigma por ahora apenas descifrable que nos permite aprender, cada día, innumerables cosas nuevas. 

El mito del 10% es una respuesta al mayor misterio biológico. No es posible llenar el cerebro. En una sola vida no tenemos tiempo para ello. Y, sin embargo, son muchos quienes invierten su tiempo intentándolo. Llenándolo con conocimientos, con preguntas y respuestas, con nuevas experiencias, emociones, datos y conclusiones. 

Lo cierto es que solo usamos un 10% de nuestra curiosidad. Y es precisamente la curiosidad lo que nos hace avanzar, lo que revoluciona la ciencia y el pensamiento, lo que destruye prejuicios y nos desvela nuevos interrogantes. La curiosidad es el motor del progreso y, por tanto, del mundo. Sin ella seguiríamos viviendo en una Tierra plana dando gracias al dios de la lluvia. 

FIRST LEGO League es una herramienta para potenciar la curiosidad. No solo genera conocimiento, sino vocaciones, experiencias, recuerdos y afán de superación. Un día en el que ingenieros y científicos se ven convertidos en niños, y niños convertidos en ingenieros y científicos. Una competición basada en el natural afán por aprender y comprender, por buscar respuestas que generen nuevas preguntas. Por crear y descubrir, mediante la creación, nuevas soluciones a los nuevos problemas. 

De cuando en cuando nos dicen que atravesamos una crisis de valores. Pintan un paisaje tenebroso y desesperanzador de jóvenes acomodados y generaciones aletargadas. La cantinela del vamos a peor. Basta con asomarse a la biblioteca para descubrir que ésa es una canción muy antigua, tanto como la civilización, coreada por todas las generaciones. Un embuste semejante al del 10%, un prejuicio basado en la incertidumbre que nos produce ese otro gran misterio llamado futuro. 

Del futuro solo conocemos una cosa. Sus artífices. Los niños. Y solo tenemos una forma de moldear el porvenir: poniendo a disposición de sus protagonistas la capacidad para aprender y mejorar, para superar nuestros logros y hacerlos pequeños en comparación a los suyos. Enseñándoles, como alguien nos enseñó a nosotros un día, que no hay nada más poderoso que la imaginación. 

FIRST LEGO League hace todo eso. Es una inversión intangible en el mundo que vendrá, ése que ni podemos imaginar porque aún no lo hemos inventado. 

Quizá, en algún rincón del planeta, la persona que revolucionará nuestra concepción del universo esté programando un pequeño robot de juguete. Porque el estudio y la búsqueda de la verdad conforman el único área donde podemos seguir siendo niños toda la vida. Y eso sí lo dijo Einstein.