30 de abril de 2011

Nuevos modelos de comunicación científica

El 27 de mayo se celebrará en Bilbao el tercer Seminario de Comunicación Científica, organizado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y la Fundación Biofísica Bizkaia.
 
Entre los ponentes estarán Patricia Fernández de Lis, responsable de la justamente alabada y premiada sección de ciencias de Público.
 
También estará Pere Estupinyá, bioquímico y divulgador, autor del estupendo libro "El ladrón de cerebros".
 
Habrá una mesa redonda con dos de los responsables (es un decir) de Amazings, Antonio Martínez y Javier Peláez, que serán moderados (es un decir) por Juan Ignacio Pérez, director de la Cátedra de Cultura Científica.
 
Por desconcertante que esto pueda resultar, también yo daré una ponencia. Hablaré de Escépticos, el proyecto de divulgación científica que estoy preparando para ETB 2. Contaré cómo estamos haciendo los 12 documentales que componen la temporada (desde su gestación hasta que alguien me dice: "no puedes cambiar más cosas"), anunciaré cuándo y cómo se estrenarán, pondré un teaser y acabaré exhibiendo una coreografía de George Michel que estoy preparando.
 
Si te gusta la divulgación científica o el pop gay, tienes una cita ineludible.

Aquí, el programa (en PDF). La entrada es gratis.

27 de abril de 2011

¡Vótame!

Los políticos quieren llegar a los jóvenes. Tengo 31 años, así que no tengo muy claro si soy joven. Probablemente no lo sea para los estándares publicitarios, pero aún no sangro cuando meo, así que pongamos que soy relativamente joven incluso para el siglo XXI.
 
Los políticos, por tanto, quieren llegar a mí. A nosotros. A los chavales y chavalas con derecho a voto, a los vigorosos consumidores de mercadotecnica, catálogos de Ikea online y pornografía pixelada.
 
Los partidos políticos desean ganarse a esta, nuestra generación perdida, pirata e indiferente, ese extraño cuerpo social que lo mismo ve a Chuck Norris en el tambaleante imperio de Roures que la última masturbación de David Lynch en Megaupload, esa masa informe conformada de ingenieros fugados por mil doscientos pavos al mes y torneros fresadores con hipoteca a 50 años, Audi y un polvo mal calculado con resultado de niña. Esa amalgama de generaciones que abarca del Siemens mierdoso al iPhone 4 con Spotify Premium, del niqui de KAS al vaquero cagado de Marithé François Girbaud comprado en una multimarca del casco antiguo. Esos desagradecidos barra as que no saben, porque no estaban, lo jodido que era este país antes de los padres de la Constitución, cuando Carillo iba de pelucas y se fumaba en los interurbanos, cuando el Technicolor empezaba en Pirineos y ver un pezón ajeno era cosa de europeos.
 
Y los políticos, siempre a la vanguardia del pensamiento lateral, han decidido que la línea más corta entre ellos y nosotros pasa por una agencia de publicidad. Porque, como todo el mundo sabe, en esos céntricos y asépticos lugares habitan los únicos profesionales capaces de contratar a una chica de 25 para hacer de madre de una de 18. Ellos son los grandes expertos de juventudes porque ellos la inventan y la alimentan, porque ellos deciden cuándo acaba. Esa gente coge la democracia, obsoleta como es ella, te la adapta al consumo de masas y, en menos que canta un brain storming, las personas se convierten en nichos que se convierte en targets.
 
Y en un tiempo y un lugar de listas electorales corruptas e imputadas, políticos de carrera y ladrones de vocación, en este tiempo y lugar de justicia prostituida e ideología cadáver, en esta era de adosados sobre fosas comunes, ruedas de prensa sin preguntas y notas de prensa transcritas, en este siglo en que el Estado del Bienestar se ha vuelto un lujo intolerable para cualquier país que se considere avanzado, los políticos se crean un blog, un Twitter y un perfil en Facebook.
 
Y nos llegan. Claro que nos llegan.
 
Pero, contra el pronóstico de esos fabulosamente maquetados planes de comunicación, algunos jóvenes decidimos que hasta aquí hemos llegado. Y que no votamos. Así no. A ellos no.
 
Porque, entre el caudal de ruido que los partidos y los medios nos generan, entre eslogan y twitt, vislumbramos una idea. Se nos ocurre que esos mismos que importaron el color a España con sus pactos de silencio y su Constitución inamovible y su Rey y su burbuja económica y su Cobi y su Curro y su GAL están todos acabados.
 
Que son fantasmas agonizando un país por un puñado de trajes y subcontratas, por unas lunas tintadas, por no volver al pueblo, a la notaría, al despacho, por no tirar la toalla y admitir que este país, nación de naciones, se les ha ido de las manos, que pase el siguiente y que tenga suerte.
 
Que España, otra vez, está al borde del abismo. La diferencia es que esta vez podemos elegir a nuestro líder en ese paso al frente.

14 de abril de 2011

Españistán: este país se va a la mierda


Hace unos meses un joven y prometedor ilustrador llamado Aleix Saló me pidió que prologara el que sería su primer cómic. Lo hice halagado y encantado. Bien, pues, desde esta semana, el cómic está en librerías. Se titula Españistán, lo edita Glénat y éste es el prólogo:

Bienvenidos a Españistán

Bienvenidos al país con el mejor sistema educativo de toda África. El país de las hipotecas crecientes y los sueldos menguantes, una democracia joven que lo mismo te patenta la fregona que te planta un adosado sobre una fosa común por aquello de cerrar viejas heridas.

Bienvenidos al país con los directivos mejor pagados de Europa y la tasa de paro más alta del mundo libre. El país donde el 65% del dinero circula en billetes de 500, la nación de naciones con más idiomas, bailes regionales y cocaína por habitante del planeta. La capital mundial del currículum vitae, el neón en los bajos y el inglés nivel medio, orgullosos inventores de la hipoteca a cincuenta años y el minipiso cuco pero asfixiante.

Bienvenidos a este fantástico país donde los ingenieros son parias y las chonis líderes de opinión, ¿me entiendes? Donde la innovación es un anglicismo y la prensa un conglomerado de propagandas con sudoku adjunto. El país donde los políticos inauguran descampados no vaya ser que alguien, algún día, monte ahí un hospital.

Digan hola a nuestros jueces progresistas y a nuestros jueces conservadores. Somos tan demócratas que lo tenemos todo bipolar. Aquí los poderes del Estado están separados por paneles corredizos de Pladur para agilizar el tránsito de maletines.

¡Contemplen el milagro económico erigido con poderosas vigas de arena de playa! Si no te gusta cómo están las cosas, manda un SMS con el texto LA GRAN FIESTA DE LA DEMOCRACIA y entrarás en el sorteo de un contrato como mano de obra barata más allá de Pirineos.

Tomen asiento y disfruten del país donde la corrupción es avalada democráticamente, el balcón desde el que Europa salta a la piscina con resultado de traumatismo craneoencefálico y repatriación de cadáver.

Griten conmigo: ¡bajo los adoquines están las máquinas perforadoras compradas al primo del alcalde!

Bienvenidos a Españistán.